La solución al acoso no vendrá de la burocracia, de los observatorios ni de los buenos deseos.

Siguen surgiendo iniciativas bien intencionadas que quieren acercar a familias y escuela y quieren acabar con el acoso escolar, la última esta: http://www.elmundo.es/sociedad/2017/04/05/58e4cbb1268e3e614f8b4726.html

Pero a la hora de la verdad la diferencia entre un modelo teórico (predicar) y un trabajo sobre el terreno para atajar el acoso escolar (dar trigo) está en el compromiso de cada colegio.

En lookschool hemos demostrado que cuando un colegio abre sus puertas a un agente externo para que este le ayude en la gestión de un problema relacional que implica a padres, docentes y alumnos las cosas ya están cambiando. Decimos alumnos, si alumnos, porque tanto en los modelos que plantean las comunidades autónomas como en los “brindis al sol” de los teóricos universitarios se olvidan de que el acoso escolar es algo que producen, mantienen y en ocasiones perpetúan los alumnos y que son ellos, con nuestra ayuda, pero son ellos los únicos que pueden resolver este problema.

La solución al acoso pasa por dos ideas básicas.

La primera, en la que parecemos coincidir todos, consiste en  facilitar la comunicación y el pacto entre familia, escuela y alumnos. Desde nuestra experiencia este  punto no depende de la información que, tanto padres como docentes y alumnos tenemos, sino de la implicación. Deberíamos haber aprendido de la experiencia en la educación sexual o la lucha contra las drogas y deberíamos haber llegado a aceptar que la información aún imprescindible, no es la clave.

La segunda, parece que aún no la hemos asumido. El papel activo de todos los alumnos que son, han sido y serán observadores de esta situación y  que quieren pasar a la acción. El papel pasivo del alumno entendido como víctima o victimario no ayuda a la solución de este problema que es de convivencia, de respeto y de compromiso.

Solo si un colegio se abre a un tercero, imparcial y  profesional  y permite que este tercero le ayude, asesore y acompañe en el proceso de creación e instauración de su protocolo( co- creado por padres, centro y, sobre todo, alumnos). Solo en esa situación que implica la asunción de una dificultad, se puede llegar a ese acuerdo quimérico que tanto teóricos como burócratas ven como un medio sin entender que es un fin.

La implantación de los protocolos que lookschool ha ayudado a crear basados en su modelo, y certificados por un agente de calidad externo, supone llegar al fin último, el deseado “pacto a tres” que solo se produce tras el desarrollo y certificación de un proyecto transversal. Un protocolo vivo que irá cambiando y mejorando con el paso de los cursos, de nuevos alumnos y padres que enriquecerán el pacto.

Lo que decimos y ya podemos demostrar es que solo es posible llegar al deseado pacto por la vía de la acción; en Lookschool seguimos trabajando.

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